El mundo digital entrará pronto en una nueva era con la eliminación gradual de las cookies por parte de Googleen 2024. Todo ello se debe a los nuevos retos en materia de privacidad de datos, que harán que el seguimiento y el uso de los datos de los clientes resulten más complicados. El seguimiento será más limitado, las estrategias de segmentación se volverán más complejas y el incumplimiento de la normativa acarreará sanciones muy elevadas.
Por lo tanto, para prepararnos para estos nuevos cambios, debemos implementar nuevas soluciones que mitiguen los futuros retos en materia de privacidad de datos. Una de estas soluciones es el uso de «salas blancas de datos», entornos digitalmente estériles en los que las empresas pueden procesar y analizar datos sin comprometer la privacidad.
Comprender los «data cleanrooms»
Las salas limpias de datos son entornos digitales controlados y estériles que pueden utilizarse para analizar y procesar datos sin poner en riesgo la privacidad del usuario. En la práctica, no se trata realmente de una «sala» en el sentido estricto, sino que se inspira en las salas limpias físicas, en las que se dispone de un entorno limpio, aislado del mundo exterior y, por lo tanto, inmune a la contaminación.
En el ámbito del procesamiento de datos, una «sala limpia» es una forma de agregar y anonimizar la información de los usuarios. Esto protege la privacidad de cada usuario, al tiempo que permite obtener datos valiosos sobre un amplio grupo de usuarios. Los anunciantes pueden analizar estos datos, que no contienen información de identificación personal (non-PII), para hacerse una idea más clara de a qué grupos demográficos dirigirse y cómo interactúa el público con sus contenidos y productos.
Dado que estos conjuntos de datos agregados no permiten identificar a usuarios concretos, se protege su privacidad. No obstante, aún así se pueden extraer conclusiones valiosas de los datos, y los anunciantes pueden seguir obteniendo la información que buscan.
Este método de procesamiento y análisis de datos se diferencia de los métodos tradicionales de gestión de datos porque no es necesario compartir los datos sin procesar. Además, garantiza que el procesamiento de los datos se realice teniendo en cuenta el cumplimiento normativo y que estos estén protegidos por medidas de seguridad reforzadas. Por último, se adapta a la eliminación gradual de las cookies que Google va a poner a prueba, ya que las empresas ya no podrán utilizar los métodos de seguimiento tradicionales. No obstante, seguirán pudiendo obtener información valiosa a partir de los datos propios.
Ventajas de las salas blancas de datos
Las salas blancas de datos ofrecen varias ventajas.
- Mayor privacidad:las «salas blancas» de datos utilizan diversas técnicas para preservar la privacidad de los usuarios individuales. Esto protege los datos confidenciales y garantiza el cumplimiento de las normativas de privacidad, como el RGPD o la CCPA.
- Información precisa: Cleanrooms permite agregar datos propios procedentes de múltiples fuentes verificadas. Estos datos pueden proporcionar información exhaustiva y precisa sobre los usuarios y sus comportamientos, que posteriormente puede procesarse mediante sofisticadas técnicas de análisis para obtener información significativa y precisa.
- Mayor personalización: las salas blancas permiten a las organizaciones crear perfiles de usuario personalizados sin invadir la privacidad del usuario. Esto es posible gracias a la mayor precisión y relevancia de los datos.
- Colaboración y alianzas: las salas blancas de datos permiten la colaboración entre fuentes de datos propias. Se convierten en espacios analíticos compartidos en los que se pueden establecer alianzas para crear un conjunto de datos, conocimientos e inteligencia en beneficio mutuo, y todo ello de forma segura, garantizando la protección de los datos.
Aplicación y adopción
La implementación de «data cleanrooms» puede resultar complicada, ya que implica una gran complejidad técnica. Por ejemplo, la integración de los «data cleanrooms» con las tecnologías existentes supondrá un reto, sobre todo debido a los problemas de compatibilidad y las limitaciones técnicas que pueden dificultar el intercambio de datos entre plataformas.
Actualmente, muchas empresas utilizan entornos de datos independientes. Sin embargo, también existen entornos de datos más grandes y cerrados, como el Ads Data Hub de Google y Amazon Marketing Cloud.
La implementación de entornos de datos controlados puede resultar costosa, sobre todo debido a las limitaciones técnicas y a los obstáculos de compatibilidad. El intercambio de datos entre plataformas también requiere la estandarización de los conjuntos de datos, lo cual resulta difícil en la actualidad debido a que estos tienen formatos distintos y, por lo tanto, es complicado fusionarlos.
En la actualidad, muchos entornos de datos compartidos independientes se gestionan de forma manual. Por ejemplo, se pueden crear carpetas compartidas en la nube para intercambiar múltiples conjuntos de datos entre entidades. Sin embargo, esto puede suponer un riesgo para la seguridad. La fusión de conjuntos de datos también es un proceso manual, ya que las distintas empresas y entidades pueden seguir normas de recopilación de datos diferentes.
Por último, la escalabilidad es también un reto que las empresas deben superar. Esto se puede lograr gracias al auge de las soluciones basadas en la nube, que facilitan el almacenamiento y el procesamiento de grandes conjuntos de datos.
El futuro de las salas blancas de datos
Es probable que más organizaciones adopten las «salas limpias de datos» en respuesta a la evolución de la normativa en materia de privacidad y a los avances tecnológicos. Sin embargo, siempre habrá retos, incluso en un futuro en el que más empresas adopten estas prácticas e implementen estos sistemas en sus negocios.
Es probable que asistamos a una estandarización de los métodos de recopilación y almacenamiento de datos para garantizar una compatibilidad total entre plataformas. Esto asegurará que todos los conjuntos de datos puedan fusionarse si es necesario, con el fin de facilitar una mayor colaboración entre empresas. Es probable que también surjan más tecnologías de apoyo que permitan compartir y despersonalizar los datos antes de que se compartan en una sala limpia de datos.
Las «salas limpias» de datos también se ajustan a la tendencia creciente de ofrecer a los usuarios un mayor control sobre sus datos. En el futuro, es posible que veamos funciones centradas en el usuario, como la posibilidad de controlar cómo se utilizan sus datos dentro de estos entornos, o la opción de excluirse por completo.
Para las empresas interesadas en implementar «cleanrooms» de datos en la actualidad, es importante acordar con sus socios cómo se compartirán los datos, qué formatos deben tener los conjuntos de datos y si se recurrirá a un proveedor externo de «cleanrooms» o si los conjuntos de datos se gestionarán internamente.
Conclusión
Gracias a una mayor protección de los datos y a la posibilidad de fusionar conjuntos de datos para obtener una mayor precisión y conocimientos más profundos, es casi seguro que las «salas limpias de datos» se generalizarán en breve, sobre todo a medida que avanzamos hacia una era post-cookies. Las empresas se benefician enormemente de los datos para obtener información, pero las normativas de privacidad pueden limitar el uso de esta información a gran escala. Con las «salas limpias de datos», las empresas pueden unirse y compartir sus datos sin dejar de cumplir con dichas normativas.
Las «salas blancas» de datos constituyen una colaboración mutuamente beneficiosa para todas las empresas implicadas, pero habrá que superar varios retos logísticos y tecnológicos antes de que se generalicen.

